El ‘techo de cristal’ de la mujer en el audiovisual

Sgae | 13 marzo, 2014

8 de marzo. Día Internacional de la Mujer

En el mundo audiovisual tenemos unas cifras muy concretas que nos permiten describir el panorama: en nuestro país y en los últimos diez años sólo un 7% de las películas han sido dirigidas por una mujer. Las cifras de mujeres guionistas (15%) y productoras (17%) no son más alentadoras. Para colmo la tendencia no va a mejor sino a peor: en los años noventa las nuevas realizadoras fueron alrededor de un 17%; en este comienzo de siglo han descendido al 15%.

Esto implica dos cosas:

a) Que las historias que se cuentan en nuestro cine y las imágenes que recrean nuestra realidad, sueños y posibilidades, raramente son creadas por mujeres.

b) Que el hecho de ser mujer determina negativamente la carrera profesional en el ámbito del cine y la televisión.

Las razones de esta situación de discriminación son variadas y complejas pero daré algunas brevemente:

a) Las mujeres siguen siendo excluidas de los espacios de poder y el audiovisual; es (aunque parezca a veces increíble) un ámbito de poder económico e ideológico. Si las cifras en nuestro país son escandalosas, en Estados Unidos, cima de la industria del cine, la situación es peor: las directoras no llegan al 5%, ninguna ha dirigido una película para una major, y sólo una ha obtenido el Oscar a la mejor dirección. En el cine y la televisión seguimos sufriendo lo que se llama el ‘techo de cristal’, que existe en la industria, la banca o la política, entre otras áreas.

b) Las mujeres acceden más fácilmente a los puestos de trabajo para lo que hay pruebas objetivables y mesurables (oposiciones, por ejemplo). En el mundo del cine lo que cuenta son las relaciones, amistades, la pertenecía a un grupo… Y como la mayoría de productores, distribuidores, programadores, directores de festivales y críticos son hombres, siguen eligiendo a sus compañeros de sexo para producir sus obras, programarlas, distribuirlas, comentarlas y estudiarlas. No es que lo hagan a propósito, es que la mayoría de las veces, ni siquiera son conscientes.

c) La educación en valores tradicionales y machistas sigue operando: para las mujeres es más difícil imaginarse en una profesión que se pinta como difícil, que exige una gran dedicación, que dificulta la posibilidad de tener tiempo para la familia… No hay modelos femeninos en este ámbito y pocas mujeres se ven a sí mismas como directoras; por lo tanto, no lo intentan.

Y las buenas noticias: las mujeres del audiovisual español están desde hace ocho años organizadas en una asociación, CIMA, que tiene unas 300 socias. CIMA ha logrado que la ley de cine contemple medidas de acción positiva para facilitar el acceso de las mujeres a las ayudas estatales al cine. CIMA es una plataforma para que las mujeres difundan su trabajo. Tienen una proyección internacional en las redes EWA y MICA. La conclusión es que las mujeres del cine batallan para ser más y poder contar sus historias.

Por Inés París, directora institucional de Audiovisual de la Fundación SGAE, y miembro de la Junta Directiva.

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