El modelo de gestión colectiva de los derechos de autor, a debate

Sgae | 13 diciembre, 2013

Esta semana se ha celebrado en Madrid el encuentro del Consejo de Dirección de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC) bajo el auspicio de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Hemos tenido la oportunidad de charlar con cuatro de los representantes de más de 3 millones de creadores y editores, sobre cuestiones como la evolución de las sociedades de gestión en el entorno digital o la legislación de Propiedad Intelectual en todo el mundo.

Yves Nilly. Vicepresidente de la SACD, entidad de gestión de derechos de los autores dramáticos en Francia. Presidente del Conseil International des Auteurs Dramatiques Littéraires et Audiovisuels. En su faceta como creador, Yves Nilly es un reconocido dramaturgo y escenógrafo, con una treintena de textos teatrales representados.







Lorenzo Ferrero. Compositor de música contemporánea es presidente del Consejo Internacional de Autores y Compositores de Música (CIAM), órgano profesional de la CISAC. Es miembro de la Sociedad Italiana de Autores y Editores (SIAE).








Marisa Gandelman. Directora ejecutiva de la Unión Brasileña de Compositores.










Guillermo Ocampo. Director General de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música.









Mike O’Neill. Senior Vice President Repertoire & Licensing de la sociedad americana Broadcast Music, Inc (BMI)








El encuentro de la CISAC

El encuentro celebrado estos días en Madrid ha supuesto, según los entrevistados, una oportunidad para encontrar soluciones que permitan a las sociedades de autores seguir avanzando en adaptar sus procesos de licenciamiento y administración de los derechos de los creadores a un contexto global y digital. Sobre el encuentro, Yves Nilly asegura que como representante de los autores dramáticos franceses “solo puedo mi nuestra alegría por la celebración de encuentros como el de la CISAC, que pongan de manifiesto la necesidad de unión de los autores, a través de las sociedades que nos representan, para que se reconozcan nuestros derechos, especialmente nuestro derecho moral a una compensación justa por el uso de nuestras obras”. Marisa Gandelman, por su parte, ha aplaudido la intensidad del trabajo realizado estos días en Madrid “porque hemos tenido la oportunidad de discutir cuestiones estratégicas, más allá de nuestra participación en la CISAC. Hemos podido exponer los retos a los que nos enfrentamos las diferentes sociedades en cada territorio; especialmente en lo que alude a la legislación y el peso económico y competitivo de nuestra actividad en cada uno de los países representados”.

Gestión colectiva y entorno digital

En este sentido, sobre la idoneidad de las alianzas entre las organizaciones de gestión colectiva que se ha puesto de manifiesto en el encuentro de la CISAC, Guillermo Ocampo, insiste en la “indiscutible necesidad de que exista una red internacional que haga posible la defensa de los derechos de los creadores”. Ocampo afirma también que “el entorno digital, que avanza sobre el principio de la territorialidad de los usos, hace más necesaria que nunca la existencia de la red de sociedades”. Para Lorenzo Ferrero, estas alianzas “han de permitir que la industria creativa pueda satisfacer la demanda de los usuarios y los autores emergentes puedan vivir de su trabajo”.

Según Mike O’Neill, el contexto online es una oportunidad indudable para el uso y explotación de los contenidos culturales, “pero requiere de una colaboración muy estrecha entre las sociedades de todo el mundo pero también debe convivir con los ingresos tradicionales, que aún siguen suponiendo un importante porcentaje de los ingresos en nuestros contratos de reciprocidad con otras Sociedades”. Por su parte, Gandelman explica que “la acción colectiva suele ser complicada de ejecutar, pero en el caso de las sociedades de creadores es la esencia de nuestra actividad. Estas entidades deben construir estrategias comunes y, en el entorno digital, deben estar orientadas al desarrollo de formatos comunes y herramientas técnicas que puedan ser usadas conjuntamente. Las sociedades de gestión colectiva deben compartir experiencias y conocimientos, en pro de la protección de los derechos de los creadores”.

Plan de Transparencia y control interno de la SGAE

A través de su directora general, Natalia Garzón, la SGAE ha informado a los miembros de la CISAC sobre las reformas abordadas en el último año, “en aras de una mayor transparencia y control interno”. Estas medidas, que han sido decididas por los socios de la entidad a través de sus órganos de gobierno, persiguen convertir a esta organización en una sociedad más digital, global y social. Garzón ha insistido en que “este Plan de Transparencia y Control de la SGAE responde al compromiso de quienes gestionan esta Sociedad con sus socios y al empeño de sus órganos de gobierno por devolverla a sus orígenes fundacionales: la mejora de las condiciones de trabajo de los creadores; la defensa del legítimo derecho a una digna contraprestación acorde con su talento y esfuerzo; así como el apoyo a quienes comienza y la ayuda a quienes están pasando dificultades”.

Sobre esta presentación han opinado también los representantes de los creadores en otros lugares del mundo. El de los músicos americanos ha opinado que la incorporación de Garzón a SGAE es una muestra más del sentido de la responsabilidad de la entidad, que desea convertirse en un aliado fuerte y fiable para las otras sociedades de gestión: “estamos entusiasmados con las oportunidades de avance de la SGAE, su Plan Estratégico y de Transparencia es, cuanto menos, inspirador”, ha asegurado O’Neill.

Guillermo Ocampo ha expresado también su sensación sobre estas medidas anunciadas por la SGAE, recordando que “la SGAE es una sociedad con una larga y rica historia. En general, las sociedades de gestión colectiva necesitan ajustes periódicos, que las hagan más eficientes y menos onerosas para sus socios”. Marisa Gandelman, por su parte, ha opinado que “evidencia el compromiso de la SGAE por adaptarse a un contexto que ha cambiado radicalmente”. Gandelman ha destacado que, con esta propuesta, la SGAE centra su gestión en conceptos como la transparencia y la eficiencia, “que son fundamentales en la relación de esta Sociedad no solo con sus socios, sino también con sus nuevos usuarios y clientes de este nuevo mercado global y digital. El plan de la SGAE se presenta en un momento crucial, en el que todas las sociedades de gestión deben innovar en su relaciones con sus stakeholders”.

Regulación en Propiedad Intelectual: España versus Europa

Sobre la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobada por el Consejo de Ministros al margen de la inminente aprobación de la Directiva Europea sobre Gestión Colectiva y Licencias Multiterritoriales, todos los entrevistados coinciden en que es una cuestión preocupante para los autores y editores. Lorenzo Ferrero afirma que “no es el momento más oportuno para aprobar una Ley de Propiedad Intelectual, como pretende hacer el Gobierno español, cuando el Parlamento Europeo está a punto de aprobar una Directiva que trata de armonizar la legislación de todos los Estados de la Unión Europea”.

Ocampo, por su parte, incide en que la tendencia liberalizadora de la ley es altamente preocupante: “los argumentos se asientan sobre la libertad de acceso a la cultura y no hay mayor falacia que aquella que considera que el actual modelo de protección se opone al progreso de la red; prueba de ello es el creciente desarrollo de los negocios culturales que se asientan en internet”.

La visión americana sobre el mercado europeo de la gestión colectiva y esta inminente regularización es, según O’Neill, el camino apropiado para que las industrias creativas sean competitivas: “la experiencia americana demuestra que la gestión colectiva y la protección del derecho de autor han sido claves para dar respuesta a las demandas del mercado sin parar de crecer en los últimos 75 años”. Yves Nilly ha criticado duramente las últimas decisiones adoptadas por el Gobiernos español en materia de cultura, calificando como “juegos peligrosos” la subida del IVA o el cambio del sistema de la copia privada. “España está viviendo un debilitamiento de las políticas culturales y los autores quieren asumir su responsabilidad y hacer oír su voz”. Sobre la ausencia de protección de los derechos de los autores en el ámbito digital, Nilly reivindica el papel de los creadores como agentes de la revolución tecnológica: “los autores son los principales actores de la revolución digital, porque la revolución no existiría sin la diversidad de las obras que creamos. El público y los ciudadanos quieren seguir soñando, entreteniéndose, aprendiendo y siendo críticos. Este es el deseo común que nos une, ahora más que nunca, en la red.”

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