El archivo lírico de SGAE conserva más de 100 óperas españolas

Sgae | 10 mayo, 2014

Con motivo del Día Europeo de la Ópera, que se celebra este fin de semana en muchas ciudades de Europa, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) aprovecha para recordar que conserva más de un centenar de óperas españolas en su archivo lírico, compuestas desde mediados del siglo XIX hasta finales del siglo XX. El Día Europeo de la Ópera es una jornada que busca acercar este género musical a la sociedad con la programación de actividades diversas abiertas al público general. La efeméride se enmarca en el proyecto European Opera Days, que se desarrolla conjuntamente en las ciudades y teatros más importantes de Europa.

En lo que a la composición de ópera en español se refiere, el género está más vivo que nunca y goza de gran predicamento no sólo en nuestro país sino más allá de nuestras fronteras. Baste como ejemplo las seis representaciones de la ópera de Emilio Arrieta, La conquista de Granada, en el Stadttheater de Gießen (Alemania), que tendrán lugar a partir del próximo 24 de mayo. Los autores de ópera son miembros de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), socios del denominado “colegio de Gran Derecho” (donde se agrupan las composiciones que requieren de una autorización individualizada del autor para ser utilizada o explotada).

En nuestro país, es inminente el estreno de la ópera Elena e Malvina, de Ramón Carnicer (en junio, en el Auditorio Nacional, bajo la dirección del maestro Guillermo García Calvo). La obra se estrenó en el Teatro del Príncipe de Madrid el 11 de febrero de 1829. La partitura original de Elena e Malvina, Melodramma semi-serio in due atti, compuesta por Ramón Carnicer sobre libreto italiano de Felice Romani, se encuentra en el archivo de la Biblioteca histórica de Madrid. El Auditorio Nacional estrenará esta obra en versión concierto y se grabará posteriormente por la OCNE (Orquesta Nacional de España). Este estreno ha sido posible gracias a la colaboración entre la SGAE y el ICCMU. Sus materiales se han realizado en la copistería del CEDOA, el Centro de Documentación y Archivo de la SGAE.

UN POCO DE HISTORIA

En los primeros tiempos de la zarzuela romántica, mediados del siglo XIX, es habitual encontrar la definición de ópera cómica para estas obras que terminarían adoptando el término de zarzuela. Por ejemplo, El tío Caniyitas o El mundo nuevo de Cádiz, de Mariano Soriano Fuertes, 1849; El campamento, de José Inzenga, 1851; El confitero de Madrid, de Hernando e Inzenga, 1851; La mensajera, 1849, y El sueño de una noche de verano, de Gaztambide, 1852, llevan esa definición.

Algunos compositores españoles abordaron el género lírico solamente desde el punto de vista de la ópera, como ocurrió con Emilio Serrano: Gonzalo de Córdoba, 1898, o La maja de rumbo, 1910; otros, como Tomás Bretón, tuvieron una intensa dedicación operística. Guzmán el bueno, Tabaré, Don Gil de las calzas verdes, La Dolores, Los amantes de Teruel, aunque su verdadero éxito le vino dado por La verbena de la Paloma, obra maestra del género chico. Y autores que triunfaron con la zarzuela, como Vives, escribieron varias óperas, algunas de ellas conservadas en nuestro archivo, y una ópera, Margarita la tornera, fue el último estreno de Ruperto Chapí, pocos días antes de su merte en 1909.

En el Teatro Real se estrenaron La conquista de Granada, de Emilio Arrieta, 1850; Irene de Otranto, de Emilio Serrano, 1891; Los amantes de Teruel , de Bretón, 1889; Colomba, de Amadeo Vives, 1910, Jardín de Oriente, de Joaquín Turina, 1923 y La virgen de mayo de Federico Moreno Torroba, 1925. El último estreno del maestro Moreno Torroba, siendo ya presidente de la SGAE fue otra ópera, El poeta, que Plácido Domingo cantó en el Teatro de la Zarzuela en 1983. En este mismo teatro estrenó una mujer, María Rodrigo, en 1915 su ópera Becqueriana.

TRADUCIDAS AL ITALIANO

El fundador de la Sociedad de Autores, Ruperto Chapí, para luchar contra el poco aprecio que el Teatro Real sentía hacia las óperas españolas (Los amantes de Teruel, de Bretón y La conquista de Granada, de Arrieta, se estrenaron traducidas al italiano) emprendió la creación del Teatro Lírico, en la calle Marqués de la Ensenada, donde se estrenaron grandes títulos como Farinelli, de Bretón, 1902; Don Juan de Austria, Chapí, 1902; Raimundo Lulio, de Ricardo Villa, 1903; Circe de Chapí, Inés de Castro o Reinar después de morir, de Rafael Calleja y Vicente Lleó, 1903. Aunque la vida de este teatro fue corta, tuvo una gran importancia para la ópera española.

Otro templo operístico como el Gran Teatro del Liceo de Barcelona vivió los estrenos Pepita Jiménez, de Albéniz, 1896; Emporium, de Enrique Morera, 1906; Morisca, 1918 y Marianela,1923, de Jaime Pahissa; La espigadora, de Facundo de la Viña, 1927; Lola la piconera, de Conrado del Campo, 1950. En Bilbao, se estrenaron Amaya, de Jesús Guridi, 1920 y Mendi Mendiyan, de Usandizaga, 1910, cuyo estreno póstumo, La llama, 1915, tuvo lugar en San Sebastián.

PARODIANDO LA ÓPERA
Como curiosidad merece la pena reseñar que en España se hacían parodias de óperas famosas, foráneas y nacionales. A la pareja Luis Arnedo & Salvador Mª Granés se deben Guasín (Garín), 1892; Dolores de cabeza ó El colegial atrevido (La Dolores), 1895; ¡Simón es un lila! (Simón y Dalila), 1897; La golfemia, (La bohemia, titulo castellanizado de La boheme), 1900; El balido del zulú (La balada de la luz), 1900; La Fosca (Tosca), 1904; Lorenzín o el camarero del cine (Lohengrin, el caballero del cisne), 1910. El mismo Granés con Tomás Reig escribió Carmela (Carmen), 1891. Otras parodias fueron Infantería rusticana (Cavalleria rusticana), de Pedro José Palau, 1892; El trueno gordo, de Gerónimo Giménez (La Tempestad), 1903 y Churro Bragas (Curro Vargas), de Ramón Estellés.

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